Un tributo a Donovan Leitch

miércoles, 28 de enero de 2009

Hace un tiempo me crucé con música que excede las descripciones.
A través de la historia de The Beatles, me encontré con la obra de un ícono importantísimo
para mi bienestar auditivo.
Me topé con un músico de climas positivamente enérgicos
que te saca una sonrisa viajando
entre inmensidad de melodías
y una técnica de finger-picking memorable.
Donovan, como bien dijo mi compañero de entusiasmos músicales y de sangre, Pablo Vidal,
vuelve a las secuencias de acordes simples, sonoridad elaborada. ("Uno de los grosos!")
Con una versatilidad casi irrepetible,
canta sobre el amor y la felicidad
y es uno de los íconos más importantes del movimiento Flower Power.
Cuando se lo definió como el clon de Dylan
por su temprana influencia Folk
se abrió al territorio de la psicodelia y la imágen hippie
(Si bien Dylan tiene una poesía más comprometida,
posee una técnica de ejecución de guitarra
muy pobre respecto a la de Donovan
y no es tan versatil musicalmente)
El hombre de las sonrisas ácidas pasó por Rishikesh e ingreso en el hábito del budismo
y el compromiso por el beneficio de la humanidad.
Para mí, Donovan es uno de los secretos más valiosos de la historia de la música.
Hoy,
más de cuarenta años después de la aparición
de Donovan en el mundo de la fama,
desde Monte Grande hacía el Universo,
está a pasos de concluir
un proyecto de grabación
en homenaje a su obra.
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Inicio del proyecto

Por satisfacción personal, después de meses de escuchar los discos de Donovan, comencé a interpretar algunas de sus canciones casi casualmente en un periodo de composición y grabación de maquetas de dichas composiciones. Encontre muy agradable armónicamente muchas de las canciones de Donovan y muy interesante el hecho de entender el extenso campo musical que recorre a través de sus discos. Me enamoré de "Wear Your Love Like Heaven" y me obsesioné con "Open Road". Suficiente para-querer-haber-compuesto lo que Donovan compuso. Como no se puede componer lo que ya fue compuesto, solo quedaba interpretarlo y disfrutar de su existencia!

Organización del proyecto

Al cruzarse la idea de grabar un tributo a Donovan por mi cabeza, tuve un ciclo de contradicción de ideales respecto a lo que podía llegar a ser el concepto de cada canción y el conjunto del álbum.
El primer problema era elegir una cantidad reducida de canciones en una trayectoria tan grande como lo es la de Donovan. Quizás por eso el tributo tiene aproximadamente 30 tracks divididos en dos volúmenes. Es la mayor síntesis posible que encontré dentro de mis posibilidades.

Si bien continuo fiel al prejuicio de los tributos que se basan en copiar y generalmente no me gustan los tributos que buscan mostrar al público un clon del artista original, siempre me pareció interesante la interpretación de canciones de determinado músico o banda.
Me parece mucho más interesante escuchar una versión personal de una canción que una copia exacta extirpada de la historia de la música para inyectarla al público hoy en día y que se crean por un segundo que tienen frente a sus caras a su idolo. Y en este punto volvió la guerra de ideales:

¿Hasta qué punto podía distorsionarse determinada canción? Consideré que algunas composiciones deben respetarse tal cual son por su excelente fusión letra/sonido, simplemente por su esencia original. Y como éste tributo no fue sino un proyecto de placer personal, decidí mantenerme fiel a la versión original en muchos de los temas del disco.

Una vez en claro la idea del tracklisting (que de todas formas fue modificándose al avanzar el proyecto), comenzaron las sesiones, la búsqueda de los líricos, el ensayo y el error, la grabación espontanea, la inclusión de sonidos improvisados y experimentales, sin restricciones y simplemente disfrutando el momento.

Con una ayudita de mis amigos

A través de la grabación conté con la opinión y sostén de amigos y amantes del mundo musical.
Rocío, Pablo(s), Fer, Richie, Peky, Leo y Sergio, fueron escuchando los primeras mezclas de cada canción, conociendo la idea del proyecto y opinando al respecto.
Muchas gracias chicos manteniendo firme el progreso de estas grabaciones!!!

El proyecto en la actualidad

Si bien comenzó en calidad de proyecto individual a cargo de Zorro Rojo, una vez grabada la primer canción seleccionada, llegó a la casilla de correo de Pablo Vidal.
Bajo el seudónimo de "La Perla Irregular", decidimos que él sería también parte de este proyecto y en cuales de los temas se daría la colaboración entre Zorro Rojo + La Perla Irregular. En al menos siete de los temas del álbum, participará también Pablo Vidal con su enorme capacidad de músico, compositivamente ingenioso y dueño de una calidad conceptual admirable.
Ya está finalizada la parte indivudual del proyecto y dentro de poco comenzará esta segunda etapa de grabación e interpretación a dúo que llevará a concluir el tributo.

Ansias! Ansias! Ansias!
Sin duda serán momentos inolvidables, de, por, y para la música.
Gracias Pablo por el compromiso!

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Ahora sí, ya compartida la descripción del tributo y su experiencia,
les comparto un adelanto del álbum que contiene 22 de los temas.

TRACKLISTING!!!

Volumen 1:

1. COSMIC WHEELS
2. THERE WAS A TIME
3. SEASON OF THE WITCH
4. HURDY GURDY MAN
5. THERE IS A MOUNTAIN
6. WEAR YOUR LOVE LIKE HEAVEN
7. SUPERLUNGS MY SUPERGIRL
8. SAND AND FOAM
9. CELESTE
10. WILD WITCH LADY
11. HAPPINESS RUNS
12. CELTIC ROCK
13. OH GOSH
14. ATLANTIS

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VOLUMEN 2:


http://rapidshare.com/files/204608779/Zorro_Rojo_-_Donovan_Tribute__Vol_2.zip

1. MELLOW YELLOW
2. CATCH THE WIND*
3. NIRVANA
4. JENNIFER JUNIPER*
5. EPISTLE TO DERROL*
6. WRITER IN THE SUN*
7. COLOURS
8. THE WAY
9. SOMEONE'S SINGING*
10. HEY GYP (DIG THE SLOWNESS)
11. SUNSHINE SUPERMAN*
12. SEASON OF FAREWELL
13. SUN*
14. EARTH SIGN MAN
15. A POOR MAN'S SUNSHINE



Nota: En el volumen dos, * para los temas en colaboración con La Perla irregular. Estos siete temas NO se encuentran en el link y comenzaran a ser grabados de aquí en adelante. En cuanto estén terminados serán publicados.
Todos los tracks grabados en Instant Amnesia Home Studio, la habitación de los sonidos aisla-realidades.

Miembros del proyecto

Germán Biga, como Zorro Rojo ( http://www.myspace.com/gbiga )
Pablo Vidal, como La Perla Irregular ( http://www.myspace.com/laperlairregular )

Contacto

germanbiga@hotmail.com

You and I have memories...

domingo, 25 de enero de 2009

(longer than the road that stretches out ahead)


Correr. Llegar tarde.
Correr por la ciudad repleta de gente inmune a la locura.
Te chocas con el hombro de alguien que seguro estaba más firme.
La colición te hace tambalear.
En tres segundos cumplis el giro completo,
ves la cara inexpresiva del tipo al que acabas de chocar,
vez todo lo que dejaste atras durante un segundo más,
te das cuenta que tenías una plaza más o menos limpia en un costado y no lo habías notado,
y aún tambaleando al tercer segundo por fin te volves a ubicar en la linea a seguir.
Alcanzas a decir "disculpá!".
Te preguntas porque vos giraste 360º y el otro estaba firme.
Seguro aquel venía pensando en que lo ibas a chocar cuando vos tenias la cabeza en otro lugar.
Podrías haberte tomado el colectivo pero eso suponía preguntarle a alguien cual te deja en el lugar acordado, y como no te gusta hablar con la gente elegiste una buena corrida bajo el sol que cuando no está es añorado, y cuando está es insoportable.

Además, llegar corriendo siempre es mucho más heroico y más aún con la respiración agitada de por medio y la gota salada patinando sobre la frente brillosa.
Y una vez que llegás, esperando que ella note tu acto heroico, lo primero que escuchás incluso antes del "Hola! como estás?" es la desconcertante aunque esperada:
"Por qué no te tomaste el colectivo?"

Tormenta mental, estornudo y el "eeeh" que siempre nos da dos o tres segundos más para pensar como arrancar. Formulas la respuesta mental: "Corriendo queda más heroico", "No quería preguntar que colectivo me dejaba", "Tenía ganas de correr un rato, con el cigarro en la mano". Ninguna de las mentales tiene sentido y te dejan en una posición ridícula así que te limitas a sonreir y abrazar. Corriste y llegaste a destino. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa adonde iba el loco perdido corriendo y chocándose con la gente trabajadora un miércoles a las 4 de la tarde por avenida libertador?
Mejor abrazar y sonreir, que seguramente ella recordará mejor y más veces esa imágen de vos sonriéndole y llevándola hacía tu pecho, que una frase rebuscada como saludo al comienzo del encuentro.

Let it be!

Deambulando en vano...

jueves, 22 de enero de 2009

Yo no se si estaba roto o si prefería estar vacío de la adrenalina que me generó avanzar...
No había esquina que me de la sensación de estar yendo bien...
y eso que nunca pensé que caminar costaría también.
Deambulando en vano!

¿Qué mejor que estar seguro de lo que estás por hacer
mientras las fotos te cantan lo que fuiste alguna vez?
Era como un tercer pie... jodiendo al sistema, haciendo caer!
Mas de una vez me enrosqué en las cuerdas flojas del miedo a perder.
Deambulando en vano!

El cambio es como agua salada del mar,
tenés que quedarte para acostumbrar
a tu cuerpo lento en lo natural.
La piel de gallina y el corazón reo al abandonar.

El cambio es la ola surgiendo del mar,
si vas muy despacio te puede alcanzar,
si no estas atento podría voltearte,
cuando la ola rompa te va a salpicar,
y es mucho más simple si sabés flotar.

Emo "Tic" ON

sábado, 17 de enero de 2009

que le está pasando a la gente?
hace no tanto uno decía simplemente que estaba deprimido!
como puede un estado de ánimo volverse una moda
o una tendencia a seguir por las masas?
necesitas delineador para que te duela el corazón?!
donde quedo todo eso de llorar con canción?
donde está el silencio del verdadero deprimido
que se queda en la pieza pensando que, como y porque se siente mal?
Ahora hasta actualizan el fotolog! que manera de deprimirse eh!

(awwwww!!!)

:(
matEMOlooooo'''
!!!!!!

de chico pensaba que iba a ir al infierno,
y a los 20 me dí cuenta que en realidad ya estaba en el.

yankeelotudo!

miércoles, 14 de enero de 2009

en la universidad era casi el más popular
y decidio pelear por su bandera.
tres tiros en las piernas lo hicieron bailar,
y el último entre las cejas, para terminar.
le llenaron el culo de plomo,
y él lo sabía mucho antes...

Ingenting Ar Sig Likt

martes, 6 de enero de 2009

Disfruten de este video de Gustav Estjes.
El líder de Dungen interpreta un tema genial al piano
antes de una sesión de grabación en vivo de Det Tar Tid,
uno de sus últimos cortes promocionales.

http://blogg.svt.se/psl/2008/09/19/musik-med-dungen/

La Casa Ponce, el dolor y sus alrededores

sábado, 3 de enero de 2009

No había más que una gomería y un kiosco, algunos baldíos y casas de gente que nunca veía salir a la calle en el camino hacia la Casa Ponce. Quizás nunca veía a la gente de aquellas casas porque yo mismo me encerraba en la mía durante el día. Probablemente ellos harían lo mismo o simplemente vivirían en horarios "standard", comprando sus cosas por la mañana y dando un paseo hacia las 7 de la tarde (algo que a mí me hacía falta, o no precisamente falta, pero sí me hacia sentir una especie de confusión al vivir todo el tiempo contra-reloj y al revés de todo el resto, durmiendo en el día, caminando en la noche)

Nunca hasta el día de hoy me había preguntado quien vivía en esas casas ni de donde venían, ni a que se dedicaban, ni que tan lindos o gruñones eran. Supongo que las miles de veces que pasé por cada una de ellas noté que simplemente quedaban bien en ese espacio, dispuestas a mi costado mientras yo miraba fijo hacia adelante con mi objetivo. Generalmente mi objetivo era un atado de cigarrillos de madrugada, lo que suponía caminar 3 cuadras más allá de la Casa Ponce hasta una estación de servicio que gracias a-quien-quiera-que-sea-el-dueño tenía "ServiClub fulltime" y me permitía conseguirlos en horarios extra-normales para el comprador de tabaco y cualquier día de la semana. Conocía ya al personal de madrugada y cuando me faltaban monedas me decían amablemente "no importa, llevalo y después me los das". Lo tomaba como un regalo y nunca devolvía.
Otras veces, mi objetivo no era simplemente ir a por el tabaco sino también volver las tres cuadras hacía la Casa Ponce y frenar allí el trayecto (esto suponía permanecer a 2 cuadras y 25 metros de mi casa y se daba cada vez que veia que en la ida hacia la estación de servicio, la Casa Ponce se disponía a velar a alguien)
Me gustaba tener a la Casa Ponce como referencia.
Tenía luces suaves, vidrios imponentes y marcos dorados. Tenía también una señora misteriosa sentada siempre-igual tras un escritorio, frente a un monitor, que miraba de vez en cuando un teléfono que tenía aspecto de nunca haber sonado. Siempre me miraba al pasar en la ida hacia la estación de servicio y veía como volvía a casa cuando la gente ya se retiraba. A veces sentía incluso su mirada en mi espalda cuando volvía a mi lugar. Debía parecerle raro, ver al tipo-vampiro esperando el momento de atacar a quien sabe quien, y seguro se mantenía alerta, cada madrugada en que me veía acercarme, por si le clavaba los dientes. "Tranquila señora! Que el escritorio le ha tapado siempre las piernas!" Nunca le explique que sentido tenía mi rutina torno a la Casa Ponce. Nunca me lo preguntó ella tampoco.
Simplemente me gustaba permanecer allí justo a algunos metros del gentío fumando un cigarrillo mientras ellos velaban a su ser querido. Me gustaba verlos. Me gustaba imaginar. Era una de las pocas situaciones en que la gente me gustaba. Allí en la Casa Ponce, y en los videos de The Beatles, el tumulto de gente era admirable. Y a mí no me gustaba sentirme ahogado por la muchedumbre pero en este caso, todos permanecían en silencio. Tenía que imaginar que significaban las lágrimas o las expresiones inertes. Que parentesco guardaba el pelado de barriga y remera musculosa con el recientemente muerto. Tenía que suponer todo. Podía quedarme ahí un buen rato e imaginarme que voz tendría cada una de las personas frente al portón negro y dorado. ¿Que instrumento tocaría la dama de manos huesudas a quien yo imaginaba al piano? o lo que sería más común de preguntarme: ¿Tocará algún instrumento? (pero yo nunca me preguntaba cosas frecuentes) Siempre hurgaba en la fantasía y en la imaginación. Me perdía. Me gustaba permanecer así, en silencio y pensando en cosas que no tenían fundamento ni necesitaban tenerlo. Me gustaba verlos y concentrarme en sus formas de administrar el dolor. Me gustaba quedarme mirando fijo a algunos de ellos y preguntarme en que momento estallarían o perderían la cabeza. Uno tiende a querer explotar en situaciones así pero casi nunca lo hace en público. Cuando un ser querido se va, uno permanece bien fuerte ante el resto de la familia, se ve maduro, demuestra vagamente su dolor y su expresión es gris, sin vida, deja que todos sepan cuanto lo siente, pero jamás pierde los cabales frente al resto. Por el contrario, cuando lo dejan un rato solo, ahí estalla. Golpea la cama. Insulta hacia el cielo y hacia el suelo. Putea a las paredes y a la ventana y al perro y al huevero y al chico del correo y patea los sócalos y piensa en morderse los brazos hasta desangrarse. Después de la ira, simplemente llora casi ahogándose con sus propias lágrimas y espasmos.
Ese dolor que uno no puede frenar... que uno no entiende, se da en soledad.
Quizás por eso me gustaba ir a la Casa Ponce.
Ahí podía permanecer mirándolos en sus formas sociales de sufrir y no tenía que preocuparme por sufrir mi propio dolor en la soledad de mi cuarto.

no sé de que se trataba, pero parecía no importarle

viernes, 2 de enero de 2009

Poco le importaron mis pósters.
No le importó la telaraña bajo la estufa, ni el sendero señalizado por amplificadores y cables ni el escalón a mitad de camino, ni las botellas sobre la repisa escoltando al dibujo de aromas encuadrados. No le importó el olor a cigarrillo, ni el buzo azul sobre las teclas ni tampoco le importaron las cortinas semi-cerradas. Eso era semi-cerradas, sin duda... no hay idea de abertura tras esa imagen.
No le importaron mis libros ni las partes vacías de mi biblioteca.
No le importaron mis notas ni mis amonestaciones ni mi mochila desgarrada, ni mis zapatillas.
No le llamó la atención ningún rasgo posible de divisar entre mis cuatro... (cinco) paredes.

Mi cuarto estaba conformado por dos sub-habitaciones del mismo tamaño separadas por una pared que alguna vez soñé como la división entre la sala de control y la sala de grabación acustizada de un estudio semi-profesional.
Mi cuarto no era siquiera
parecido a mi utópico e imaginario estudio, pero si bien no tenía ninguna parte de mi habitación (ni de mi mismo) bajo la acústica maniobrable, ni tampoco un equipo de grabación profesional, podría decir que haberme encerrado 18 hs al día en aquella habitación fue lo más parecido a sentirme en un estudio de grabación. Eso tampoco pareció importarle.
Ni los instrumentos, ni los micrófonos, ni el ventilador refrigerando el gabinete,
ni el fondo de pantalla, ni que la P.C estuviera prendida todo el tiempo.
Lo que si le importó fue que no había música. Al final, pusimos música sueca y echamos todo a perder.


Echar todo a perder era algo así como... "nevermind". Como saltar de nivel una vez que estás atorado y continuas. "Quizás más tarde funcione...", "por ahora me importa bien poco...", "no tiene sentido enfermarme por esto", "después veo" y toda la tirada de frases pacíficamente rebeldes. Esos eran los momentos que más disfrutaba de echar todo al perder. Me refiero al instante justo, en que esa frase cruzaba por mi cabeza.
Al principio, sonaba en mi interior de forma poco convincente, y después sugería al cerebro en movimiento una frase más fuerte. Ahí agregabas las típicas agresivas del enojo solitario como:
"A la mierda", "Al carajo", "Me la chupa" y todos sus etcéteras.

Era interesante sentir como un simple instante de auto-convencimiento psicofísico-antisocial podía transformar mi estado de animo superficial en un universo de despreocupaciones y paz interior.

Claro que a las pocas horas todo este mundo idealista se desvanecía junto a sus idas y sus venidas, su transpiración y cansancio, su niñez, mezclada con su adolescencia y corta sabiduría,
su vaivén y repetición, su espera, su brisa, su idioma, su ciclotimia y vértigo fusionándose con la más relajante suavidad y la intensa calma, con sus sonidos y sus colores, su aura gloriosa decorada con la luz que se filtraba entre las hendijas de la persiana para llenar el interior de mi dormitorio de un tenue sepia al chocar contra las cortinas amarillas.

Entonces te levantabas, decías, "que lo parió" o "Uuh",
y tenías el peso del mundo nuevamente entre los hombros,
doblándote el cuello.
Doblándote.