Paul McCartney Q&A - Electric Arguments

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Question 1: The title of the album is Electric Arguments. Does this suggest that the creative dynamic between you and Youth is one of a challenging nature? Or is there another story to the title?

PM:The truth behind the title is that it's a phrase I pulled out from an Allen Ginsberg poem. It's as simple as that. It seemed to fit the spirit of the album.

2:Was there a conscious decision this time to include vocals?

PM:Yeah, it was a conscious decision. We wanted to go somewhere else to keep it exciting and it was quite interesting because I hadn't written any songs for the album, so we had to improvise them each day and even though it was slightly scary it was really exciting learning to walk that tightrope.

3:Electric Arguments has been described as a cross between Arcade Fire and Led Zeppelin, would you consider that a fair call?

PM:I think it's a compliment I'm happy to accept. Both are cool sources of music so that's ok by me.

4:It's a very eclectic album - is that something you had in mind when you started the album or did it take a life of its own?

PM:Yeah, it took on a life of its own. We made one or two decisions like that we would include vocals, which led us towards the song aspect of the album. Each day we would look at what the day had brought and incorporate those feelings into the track. Sometimes we wanted to get heavy and sometimes we were more in sea shanty mode.

5:Much has been made of the one-day limit per song during the recording process, just how did the time limit actually affect the end result?

PM:It wasn't a strict rule, it was just that we were working so fast that things only seemed to need a day to get done. It did mean that it was exciting coming in the next day and looking at what we had done the previous day. Then we just spun off that.

6:Will The Fireman ever play live?

PM:There is a good chance he might. I'll ask him.

7:In 1998 you described the sound of The Fireman as, "Ambient dreams in rainbow arches". In 2008 how would you sum up The Fireman?

PM:The Fireman takes your hand and leads you through the blaze to places you didn't know you wanted to go.

8:As tends to happen with Paul McCartney songs, there has already been much speculation about what these songs might be about, but you made the lyrics up as you went along - how did that process work?

PM: People have always read into my lyrics and found in them more than I ever intended. This time around I dipped into poetry books, mainly those of the beat poets of the 60s, and looked for inspiration and words that I could take and make my own. Eventually this process would lead to a full song.

9:How is this different to a PM solo record?

PM:The original idea of The Fireman was to feel completely free in a studio atmosphere and this is something I've been interested in since Sgt Pepper, where we gave ourselves alter egos to achieve the same effect. It gives you the feeling that anything is possible and stops you being too serious.

10:The first two Fireman albums were released on EMI. This time The Fireman are going the indie route. Is that exciting for you?

PM:I'm interested in anything that keeps the process fresh, so to work with new people means that I'll be exposed to new ideas and this keeps the excitement alive for me.

Paul McCartney: About The Fireman

Paul McCartney habla de los Beatles, de Lennon, de Internet, de las multinacionales y de The Fireman, el grupo experimental que creó en los noventa y que ahora resucita.Paul McCartney ha resucitado The Fireman , su colaboración con el productor y ex bajista de Killing Joke, Youth, que parió dos discos electrónicos en los años noventa. El tercer trabajo, Electric Arguments, que llega hoy a las tiendas, incluye trece cortes, compuestos y grabados en trece jornadas a lo largo de trece meses.
Con estilos eclécticos, desde baladas e himnos gospel al blues y los ambientes espaciales y discotequeros, este disco se reconoce entre la mejor cosecha del ex Beatle en los últimos tiempos.
Por primera vez, Fireman ha descubierto su voz, aunque al vocalista, el propio McCartney, no se le reconoce en algunos temas. El despiste es intencionado: el protagonista adopta distintos personajes y tan pronto simula ser un locutor de radio como el mismo Tom Waits.
Fireman significa bombero, y, ayer, Macca encontró el local apropiado para presentar su nueva aventura a la prensa internacional. En una vieja estación de bomberos reconvertida en bar, al sur del londinense río Támesis, estuvo cerca de hora y media contestando preguntas.
Aquí presentamos el balance de la sesión con el bombero Sir Paul.

¿Qué tipo de incendios apaga Fireman?
Fireman crea fuego, no apaga incendios. Es un pirómano con buenas intenciones.

¿Cómo descubrió la voz y las letras de los trece temas?
Los dos discos anteriores son instrumentales, en un solo acorde, que evocan algo muy transcendental e hipnótico. Introdujimos esta vez más acordes, lo cual abrió todo el proyecto hacia una nueva dimensión. Youth me sugirió que añadiera voz a la música, pero yo no había preparado ninguna letra. Empecé a dar voces y, más tarde, a entonar palabras entresacadas de libros de poesía. Así surgieron las canciones. Fireman descubrió su voz experimentando.

¿Qué autores eligió?
Poemas de Allen Ginsberg, William Burroughs y otros autores de la generación Beat. Elegí palabras al azar. Sabía que funcionarían porque las fuentes son buenas. En cierta forma, utilicé la técnica del collage empleada por William Burroughs.

¿Ha encontrado en Youth el socio creativo que no tiene desde los Beatles?
Me gusta trabajar con Youth. Me resulta muy fácil porque tiene una buena actitud frente a la vida. Compartimos gustos y aficiones. Es una relación que ha crecido orgánicamente. Una experiencia buena en su primera fase, en los noventa, se ha convertido en este disco en una asociación creativa. He aprendido a confiar en su opinión. Sé que siempre extraerá o seleccionará lo mejor que hay en mí. Llegado a este grado de confianza, me resultó muy sencillo explorar mi creatividad. Me gustan las colaboraciones, pero has de admirar a la persona con la que colaboras.

¿A los 66 años, es arriesgado emprender un rumbo alternativo a su marca Paul McCartney?
Cuanto más éxito acumulas y más trabajos produces, la gente tiende a creer que es arriesgado hacer algo distinto. Yo no lo veo así. Para mí, lo esencial es mantener la ilusión y disfrutar con lo que haces. Todavía me siento privilegiado de poder tocar la guitarra en el estudio. El entusiasmo me empuja hacia delante y del riesgo sólo me doy cuenta cuando el proyecto llega al público. Lo mismo nos pasó con Sgt. Peppers. No creímos que era un trabajo arriesgado hasta que el disco salió a la calle. Me gusta empujar fronteras. Es lo que me mantiene fresco.

Electric Arguments sale con un cuadernillo de dibujos y pinturas.
Sí, la misma idea está detrás del trabajo artístico y de la música. Ambos son procesos totalmente libres, sin ningún racionamiento profundo ni constricciones. Fue una experiencia muy liberadora.

¿Cómo surgió la idea de adoptar distintos tonos de voz en cada canción?
Es un viejo truco. Lo utilizamos en Sgt. Peppers, la banda que creamos sin revelar que éramos los Beatles. Es liberador grabar una canción pretendiendo que eres otro personaje. Además, la voz de Fireman no ha de ser la de Paul McCartney, sino la de Fireman. Hablando con Youth en el estudio, yo imitaba, por ejemplo, la voz de un pinchadisco
o pretendía cantar como Tom Waits. Al final de la jornada estás harto del personaje y con ganas de hacer algo distinto. Es divertido, interesante y algo que no hago muy a menudo. Te lleva a sitios que nunca habrías imaginado que pudieras alcanzar. A Linda le gustaba coger el coche y conducir sin rumbo firme. Aquí retomo esa idea de perderte por distintas carreteras. Conviene descontrolar un poquito, dejarte llevar y sorprenderte a ti mismo.

¿Qué le llevó a romper con EMI después de cuatro décadas de colaboración?
No soy un disidente, pero creo que las multinacionales no tienen idea de lo que está sucediendo hoy día. Con la cultura de las descargas, están zozobrando. Cuando terminé el disco anterior, me dio pánico sentarme en el despacho de esos tipos una vez más. Tome la decisión correcta, pues EMI cambió de propietarios poco después y me habría pillado en el medio de la movida. La plantilla de artistas de las multinacionales es tan grande que simplemente eres uno más. Y esa no es la situación ideal. A uno le gusta sentirse entre los mejores amigos. Por eso firmé con una independiente. Y este disco lo sacamos con un sello incluso más pequeño. Me gusta la libertad que aseguran a los artistas. También parecen más interesados en los discos.

Electric Arguments se puede adquirir en ITunes. ¿Cuándo va ser posible comprar discos de los Beatles por Internet?
Haríamos lo que fuera para que llegaran pronto a la Red, pero algo tan grande como los Beatles supone negociaciones muy duras. Estamos en ello, pero hay un par de flecos que han parado todo el proceso. En EMI quieren algo que no podemos darles. Espero que todo se resuelva.

Con este disco se le compara con Jack White, Arcade Fire, entre otros artistas. ¿Le importa?
No me importa que me comparen, siempre que el artista sea bueno. Yo también escucho a U2 en Electric arguments.

¿Es cierto que hay planes para lanzar el tema inédito de los Beatles, Carnival of Light?
Intenté publicarla en la Antología de los Beatles, pero no nos pusimos de acuerdo. A dos no les convenció, y para publicar algo de los Beatles, las cuatro partes han de estar de acuerdo. El tema es algo bastante vanguardista y extraño. En los sesenta me pidieron que hiciera algo para un espectáculo llamado Carnival of light. Estábamos en el estudio grabando el White album y pedí al grupo que me concedieran 15 minutos para dar rienda suelta a un capricho. Bailamos en corro, golpeamos cosas y gritamos; y eso se convirtió en Carnival of light. Funcionó bien en el espectáculo, que era una fiesta hippy en el Round House. Dura 15 minutos y no es exactamente una canción.

¿Quién era más experimental en los sesenta, Lennon o tú?
No me gusta compararme con John, pero quizás yo tuve más oportunidades de introducirme en el mundo experimental. Yo vivía solo en Londres, mientras que John estaba casado y residía en el campo. En la ciudad conocí a mucha gente interesante, pero eso no me hizo más experimental que John.

¿Qué opina de los concursos de televisión?
Hay demasiados concursos. Cada vez que enciendes la tele se está juzgando a alguien, ya sea sobre hielo, en el escenario, en la jungla. Es extraño. No estoy muy interesado en ellos, pero como todo el mundo, los veo. En todo caso, no creo que vaya a salir un Bob Dylan de esos concursos.

January 2009, Paul McCartney Interview: a preview.

(tomado de: http://blog. prospectblogs. com/author/ jonathan- power/)

Prospect's interview between Paul McCartney and his old school-friend Jonathan Power has made headlines around the world. Read the first 1,000 words for free here.

Whatever Paul McCartney says or does is news. In September, when he went to give a concert in Israel—making up for the Beatles concert that the Israeli government forbade at the last moment, 43 years ago—he was attacked by some pro-Palestinian critics for ”singing to the enemy.” No matter the ”enemy” audience was perhaps 20 per cent Arab, or that he also used his trip to visit Edward Said’s music school on the West Bank.

When he sang, he also—in his trademark low-key, non-preachy way—pointed his audience in the direction of compromise and healing. One of the prices of Paul’s fame is to see his honest words and thoughts twisted almost out of recognition. I saw this happen close up last week when my long conversation with him was published (http://www.prospect -magazine. co.uk/article_ details.php? id=10568) in Prospect. It seems that the press has a mindset about the McCartney-John Lennon relationship that demands anything that Paul says be squeezed into a mould—even if the words don’t really fit at all.

The story was spun a certain way in the British newspapers, led by the "Sunday Times" (http://entertainmen t.timesonline. co.uk/tol/ arts_and_ entertainment/ music/article533 8153.ece) . Then the wire service, "Associated Press" (http://www.google. com/hostednews/ ap/article/ ALeqM5gNDeRtudnU -j1hgz-6CQ57eHTC iAD9536ASO0) , carried the story around the world, where it was printed in literally hundreds of papers. One report, and the world is given misleading information by editors too uncaring or unmotivated or just plain lazy to make a call to Prospect to ask for the original wording.

Not one journalist called me. The fact is that the interview carries not a word of rivalry with John Lennon. Nor does it say anything about which Beatle discovered the Vietnam war first, (the main themes of the Sunday Times/AP story). There is no foundation for the allusions the story made to McCartney’s (mythical) claim, at Lennon’s expense, to have written the best of the Beatles’ tunes. The interview runs to about 5,000 words. The discussion on the Vietnam war is perhaps a dozen lines of that. There is one mention of Lennon—when Paul describes how he returned from a conversation with Bertrand Russell to tell the other three what he had heard from the old philosopher about the evils of the war in Vietnam.

I met Paul at the Liverpool Institute High School for Boys over 50 years ago. We were classmates. We played cricket together and I witnessed the first Beatles’ concert when he and George Harrison (in the year behind us) played for our class on the the last day of school. We yelled like groupies! We have stayed in touch. In May, I sent Paul the column that I wrote on the newspaper hype about the 40th anniversary of the student rebellion in Paris. We decided to meet and discuss our lives and what had made us want to fight racism and war. We met twice and talked—about school, the Vietnam war, the civil rights movement, right through to the Russian invasion of Georgia.

On the way we discussed literature and the impact of FR Leavis on the writing of “Eleanor Rigby” and Paul’s feelings on the likelihood that his songs will still be sung in 500 years’ time. Paul is a self-effacing, intelligent man. He may grab the spotlight on the stage. But he has no need to twist history. And neither should the press when reporting on him.

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Discuss this preview at First Drafts, Prospect 's blog I went to school with Paul McCartney in Liverpool nearly 50 years ago, and we have remained friends, albeit distant, ever since. I joined the school a few months after most of the boys in my class. Alan Durband, our form master, asked Paul to make me feel at home. And he did just that. It was an act of kindness I remembered long after. I knew how boys could be. The Liverpool Institute High School for Boys was then the city's top state grammar school, drawing some middle class but, in the main, the brightest of the working class and lower middle class—one of our old boys, Charles Glover Barkla, won the Nobel prize for physics.

The Institute was the choir school of Liverpool cathedral. Paul auditioned for the choir but didn't get in—apparently the music teacher didn't think he was good enough. Another Beatle, George Harrison, was in the year below Paul. (John Lennon and Ringo Starr were educated elsewhere in the city—at Quarry Bank grammar school and Dingles secondary modern respectively.)

The Liverpool Institute closed in 1985. Eleven years later, Paul opened the Liverpool Institute for Performing Arts, a fame academy for aspiring artists, on the site. Paul is not known for his political views—John was always thought of as the political Beatle. But having been a political journalist for most of my life I wanted to talk to Paul about, among other things, the great political events of our lifetimes. I wanted it to be a casual conversation, like two old men sitting on a bench reminiscing about school days and some of the things that have happened since.

***

JONATHAN POWER: In different ways, me as a journalist you as a rock star, we have both had a ringside seat on the last 50 years—the 1960s, Vietnam, Nixon, Thatcher, Blair, the end of the cold war, Iraq and so on. But let's start with the second world war. In your classical work of 17 years ago, the Liverpool Oratorio, you included a lot of wartime memories.

PAUL McCARTNEY: Yes. My dad had a hearing defect and couldn't join the army, so he was in the fire service which was pretty hazardous because Liverpool was bombed heavily. He was quite a jovial guy and didn't talk about it much himself. But I did know about incendiary bombs and so on. And I remember sirens; I was born in 1942. I remember there being a kind of gung-ho spirit about the war. Later on during our teenage years, my first reaction was to say I'm a pacifist. But then I also knew that if we had been invaded I would have defended my country, my family—the animal instinct in me would have taken over. I have experienced it in minor ways on my farm when, for example, a ram butted one of the kids and I attacked him back. The animal in me said, "How bloody dare you! Right, mate!" and I had a go at him.

POWER: The second world war is seen by most people as a good war. But the first world war is generally regarded as a stupid mistake—and one that led to most of the horrors of the 20th century. Most wars, with good sense, can be avoided. We all know Iraq could have been avoided…

McCARTNEY: There was a very strong feeling after 9/11 that America had to do something. But I always felt that Bush struck out at the wrong boy in the playground… It could have been avoided, yes.

POWER: I remember reading that your blood was up after 9/11 and that—because of your father—you identified with the firemen who risked their lives at the World Trade Centre, but looking back, do you think you allowed your passion to overrun?

McCARTNEY: Definitely, yes. I think everyone did. I was in New York at the time. I was just taking off at exactly 8.50am and it was one of those memorable announcements from the captain: "Those of you on the right-hand side of the aircraft will notice there has been an accident and this has delayed our takeoff." I assumed it had been a runaway plane, as happened once before when someone had a heart attack at the controls. I just thought, "Oh God, it's gone into the Twin Towers and they are both on fire." Being there, the worry then was "When is the next attack coming?" It was not just fear, it was more "How organised are these people? Are they going to poison the water?" There was a mood to be exploited. I have become quite cynical about how some of these recent wars have been started. Georgia is another example: I had been due to play a concert there in September. I had done a concert in Ukraine and afterwards I met the President of Georgia, Mikheil Saakashvili, at a little lunch party in Kiev given by the promoter. He invited us to go to Georgia to play and I was happy to do that. I like reaching out, particularly to the eastern bloc. They love these concerts; it symbolises freedom for them. I had done Moscow, St Petersburg and, as I say, Kiev. But then I was on holiday in early August and I picked up a New York Times, looked at it and went "my God, what's going on here?" I rang my promoters and they said, "No, the Georgia concert is off." Then a bit later I was talking to people and I suddenly go click in my mind—I am not normally one for conspiracy theories, but we were in the middle of the presidential election. It was McCain, and Obama, Hillary was out of the running, and I did think "conspiracy theory"—you know the Skull and Bones club that Bush was part of at Yale. What do those guys do in a secret society? What do they cook up? I thought, faced with a situation in which McCain looks as if he is losing they might just say to Saakashvili, "Look you have a couple of regions up there that are playing up, why not do something about this? Why not tick them off and if you need military help we are right behind you, we will help you out."

To read the full version of this 5,000-word interview, buy the latest issue of Prospect from newsagents throughout the UK until the end of January 2009; or take out an online subscription now to access every article in every issue of Prospect from anywhere in the world instantly.

With A Little Help From My Friends

lunes, 29 de diciembre de 2008

Aunque haga calor y algunas cosas te pesen dentro de la mente,
siempre hay un impulso superior, por sobre todas las cosas,
algo que a lo que no se dar nombre,
pero que empuja...
mastica sin morder...
apura y no atropella.

Generalmente va de la mano con las cosas que nos dan gusto.
Con un buen disco... probablemente el Sgt.Pepper's Lonely Hearts Club Band,
ese disco inmenso que nos exige descanso una vez terminada la escucha
por que ahoga de tan grande que es.
Porque te inunda de sensaciones de otro tiempo,
porque apreta el pecho a cada paso que da.
Ese disco inmenso de esos tiempos en que el arte
era maravilloso y también lo era el público.
Porque pasan los años y sigue siendo curioso y fresco,
porque los sonidos se entrelazan entre las voces y orquestas y guitarras y pianos
y el ritmo sosteniendo todos los respiros.
Porque llega Within You Without You y todos gracias a ese tema entendemos
que Harrison no jodía cuando experimentaba con sonidos hindues en Revolver.

Ese impulso superior va generalmente atado a hechos que nos fortifican
y muchas veces, en lo personal, siento que a veces nos alimentamos de nuestra propia energia y usamos un hecho particular como excusa para esa sensación de bienestar.
Excusas como:
Un mate bien cebado.
Un collar que te recuerda determinada situación de vacaciones...
Un anillo que casi perdes y ahora ni siquiera tenes en los dedos pero lo ves cada vez que abris el cajón.
Un pantalón que se rompió el día que te tiraste a empujar el buscapié dentro del área chica y metiste el gol del empate.
Los nenes. Los nenes cuando notas que aprenden y rien y no entienden nada y eso es genial... no entender nada. No sufrir nada. Llorar y dejar de llorar casi intuitivamente para recuperar el cariño del grande que siempre afloja.
Una foto. Una foto de la cámara a rollo que le sacaste a tu perro cuando recién llegaba y vos lo odiabas porque venía a "reemplazar" a tu otro perro que se había muerto, entonces lo culpabas al pobre cachorro porque te parecía que nada podía ser más hermoso que aquel anterior, que se había ido y vos eras chico y no entendías y llorabas y aprendías a odiar a Dios por un rato.
Un recuerdo, básicamente un recuerdo de algo hermoso, o algo triste que superaste y ahora vas caminando y recordando como si fueras mucho más superior que lo que eras en aquel entonces. Y gracias a Dios que todavía podés sonreír.
Gracias a Dios que tenés memoria y podes gozar de tu glorioso presente,
del viento que respiras cuando llegas amanecido a la última esquina antes de tu casa
y ya estás pensando en tu cama, o en permanecer despierto hasta la noche en caso
que el cuerpo esté de acuerdo!
Una guitarra. Una canción. Una buena ejecución del tema que compusiste y te tiene entusiasmado porque componer y estar inspirado es tanto como estar enamorado y concentrar toda la energía en el sentimiento intenso de la vida y despreocuparse... o preocuparse peor y tener miedo.
Tener miedo.
Tener frio y miedo y sentirse solo. A veces también eso nos lleva a sonreír y a cobrar fuerzas y a pensar... "MIERDA! Que tengo que estar así a esta edad! A mover el culo!"
y te levantás con ganas de no sentirte tan solo y te juntas con gente o con discos o con mascotas y todo es una excusa para decir que "quien-sabe-que" te puso de buen humor.
Creo que la solución está en poner siempre una excusa para ponerse mejor.

"Estoy arreglando un agujero en el que la lluvia se filtra,
así dejo de preguntarme hacia donde va"

:)

Política

En el City College de Los Angeles, justo antes de la segunda guerra mundial, yo me hacía pasar por nazi. No sabía mucho más de Hitler que de Hércules, pero eso me importaba bien poco. Todo vino del tener que estar sentado en clase, escuchando a diario a todos esos patriotas predicando cómo iriamos y aplastaríamos a la bestia, e implantaríamos la Libertad y todas esas cosas. Me aburrían. Decidí pasarme a la oposición. Ni siquiera me molesté en leer el libro de Adolfo. Simplemente me ocupaba de soltarles cualquier cosa que yo creyese lo suficientemente maniática o llena de maldad para parecerles nazi.
De todos modos, yo no tenía ninguna ideología política real. Era una manera de poder ir a mi aire.
Ya sabes, algunas veces, si un hombre no tiene fe en lo que está haciendo, puede hacer una tarea mucho más interesante desde el momento en que su mente no está ciegamente absorbida por la Causa a la que sirve. No había pasado mucho tiempo desde que todos los muchachotes rubios habían formado a la brigada Abraham Lincoln -para acabar con las hordas fascistas en España- y vieron cómo sus culos eran destrozados a tiros por tropas bien entrenadas. Algunos de ellos se habían ido voluntarios por sed de aventuras y por hacer un viaje a España, pero también vieron sus culos rotos a tiros. Yo apreciaba mi culo. No me gustaban muchas cosas de mi mismo, pero apreciaba mi culo y mi polla.
Me levantaba en clase y soltaba cualquier cosa que me viniera a la mente. Generalmente tenía algo que ver con la Raza Superior, que era una cosa que a mi me divertia lo suficiente, como para ponerme a hablar de ella. No acusaba directamente a los negros y a los judíos porque me daba cuenta de que eran unos pobres diablos, tan desgraciados y confundidos como yo mismo. De todos modos me tiré unos cuantos discursos salvajes, dentro y fuera de clase, y la botella de vino que siempre llevaba en mi cartera me prestó una sensible ayuda. Me sorprendí al ver la cantidad de gente que me escuchaba y los pocos, si es que había alguno, que refutaban mis argumentos. Yo simplemente dejaba mi lengua libre y me sentía encantado de ver lo entretenido que podía er el City College de L.A.

- ¿Te vas a presentar candidato a la presidencia del colegio Chinaski?
- Mierda, no.
Yo no quería hacer nada. Ni siquiera quería ir al gimnasio. De hecho, la última cosa que quería hacer era ir al gimnasio y sudar y llevar unos calzones y comparar las longitudes de las pollas en las duchas. Yo sabía que tenía una polla de tamaño mediano. No necesitaba ir al gimnasio para comprobarlo.
Estábamos de suerte. El colegio había decidido cargarnos una cuota de dos dólares como ayuda para la construcción de una nueva capolla. Decidimos -unos pocos de nosotros decidimos- que eso era Anticonstitucional, así que nos negamos a aceptarla. Luchamos contra ella. El colegio, como respuesta nos permitió seguir asistiendo a las clases, pero nos privó de cualquier privilegio de que gozáramos. Uno de ellos era el gimnasio.
Cuando llegaba la hora de la clase de gimnasia obligatoria nos quedábamos con nuestros trajes de paisano y el entrenador que previamente había recibido órdenes, nos hacía marchar en formaciión cerrada de un lado a otro del campo. Esta era su venganza. Magnífico. No teníamos que andar corriendo por la cancha sudando el culo tratando de meter una demencial pelota de baloncesto en un aro demencial.
Marchábamos hacía adelante y hacia atrás, jóvenes, llenos de orina, llenos de locura, llenos de sexo, sin un jodido coño, al borde de la guerra. Cuanto menos creyeras en la vida, menos tendrías que perder. Yo no tenía mucho que perder, yo y mi polla tamaño mediano.
Marchábamos en formación, inventándonos canciones obscenas, y los buenos chicos americanos del equipo de futbol trataban de fustigarnos el culo, pero de cualquier modo nunca llegaron muy lejos. Probablemente porque nosotros éramos más grandes y más salvajes. Para mi, todo era maravilloso, pretendiendo ser un nazi y volviéndome hacia ellos proclamando que mis derechos constitucionales estaban siendo violados.
Algunas veces conseguía emocionarme. Recuerdo una vez en clase, me había pasado un poco con el vino, con una lágrima en cada ojo, diciendo: "Os lo juro, es muy dificil que ésta sea la última guerra. Tan pronto como un enemigo es eliminado, otro nuevo saldrá de cualquier sitio. No tiene fin ni sentido. No existe nada tal como una buena guerra o una mala guerra, todo es la misma porquería".
Otra vez había un comunista hablando desde una plataforma en una parcela vacía del campus. Era un chico muy honesto, con gafas sin borde y granitos en la cara, llevaba un jersey negro con agujeros en los codos. Yo estaba allí escuchándole y llevaba algunos de mis discípulos conmigo. Uno de ellos era un ruso blanco, Zircoff. A su padre o su abuelo, no sé bien, lo habían matado los rojos en la revolución rusa. Me enseñó un saco de tomates podridos. "Cuando tu des la señal -me dijo-, empezaremos a tirárselos".
De repente me di cuenta de que mis discipulos no habían estado escuchando al muchacho, o que s´´i lo habían hecho, nada de lo que tan honestamente había estado diciendo importaba un carajo. Sus mentes estaban enceguecidas. La mayor parte del mundo era como ellos. Se me ocurrió en ese momento que tener una polla tamaño mediano no era el peor pecado del mundo.

- Zircoff - dije- deja esos tomates.
- Mierda -dijo él- me gustaría que fuesen granadas de mano.

Perdí el control de mis discípulos aquel día; me alejé caminando mientras ellos empezaban a arrojar sus tomates podridos.
Recibí la noticia acerca de un nuevo partido que iba a ser constituido. Me dieron una dirección en Glendale y fuí allí aquella noche. Nos sentamos en el suelo de un gran local con nuestras botellas de vino y nuestras pollas de diversos tamaños. Iba a ser un Partido de Vanguardia.
Había una plataforma con una gran bandera americana extendida sobre la pared. Un buen chico americano de apariencia saludable subió a la plataforma y sugirió que deberíamos empezar saludando a la bandera, rindiéndole culto y pleitesía.
Siempre me había fastidiado rendirle culto a la bandera. Era tan tedioso y gilipollesco. Yo siempre había referido rendirme culto a mi mismo, pero estábamos allí y nos levantamos y pasamos uno a uno delante de ella. Después de eso, una pequeña pausa, y todo el mundo vuelve a sentarse en el suelo, sintiendo como si le hubiesen molestado de una manera estúpida.
El americano saludable empezó a hablar. Le reconocí como el chico gordo que se sentaba en primera fila en la clase de escritura dramática. Nunca she podido tragar a esos tipos. Mamones. Estrictamente mamones. Empezó:

- La amenaza comunista debe ser aplastada. Nos hemos venido aquó para tomar las medidas necesarias. Tomaremos medidas legales, y quizás, medidas ilegales para conseguirlo...

No recuerdo mucho más. A mi me importaba tres cojones la amenaza comunista o la amenaza nazi. Yo quería emborracharme, quería follar, quería buena comida, quería cantar agarrando un gran vaso de cerveza en un sucio bar y fumarme un puro. Yo no era un enterado, estaba siendo un incauto, un instrumento en manos de todos los mamones. A la mierda.
Más tarde, me bajé con Zircoff y un ex discípulo hasta Westlake Park y alquilamos una barca y tratamos de agarrar un pato para la cena. Ibamos muy bebidos y no logramos agarrar ningún pato y nos dimos cuenta de que no teníamos el suficiente dinero entre todos para pagar el alquiler de la barca.
Fuimos a la deriva por el estanque y jugamos a la ruleta rusa con la pistola de Zircoff; todos tuvimos suerte. Entonces Zircoff se irguió a la luz de la luna y disparó al fondo de la barca. El agua comenzó a entrar y nosotros empezamos a remar hasta la orilla. La barca se hundió a mitad de camino y tuvimos que mojarnos el culo y nadar hasta tierra. Así que la noche acabó bien y no fue desperdiciada, al fin y al cabo.
Seguí jugando a ser nazi durante algún tiempo, sin preocuparme de los otros nazis, ni de los comunistas, ni de los americanos. Pero fuí perdiendo el interés. De hecho, justo antes de Pearl Harbour, abandoné el juego. Había perdido toda su diversión. Me daba cuenta de que ibamos a entrar en guerra y no me apetecía mucho ir a ella ni tampoco ser objetor de conciencia. Era mierda de mono. Era inútil. Yo y mi polla-tamaño mediano estábamos en problemas.
Me sentaba en clase sin decir una palabra, aguardando. Los estudiantes y profesores me necesitaban, esperaban mis palabras. Yo había perdido mi energía, mi impulso, mis ideas, mi poder. Sentía como si toda la cosa se me hubiera ido de las manos. Iba a ocurrir. Todas las pollas estaban en problemas.
Mi profesora de inglés, una señora muy agradable con bonitas piernas, me hizo quedarme un día después de clase.

- ¿Qué es lo que te pasa, Chinaski? -preguntó ella.
- Me he rendido -dije.
- ¿Te refieres a la política? -preguntó ella.
- Me refiero a la política. dije.
- Serás útil en la Marina -dijo ella. Yo me marché.

Estaba sentado con mi mejor amigo, un marinero, en un bar de los barrios bajos bebiendo una cerveza cuando ocurrió. En una radio sonaba la música, se cortó la música. Dijeron que Pearl Harbour acababa de ser bombardeado. Todo el personal militar debía volver inmediatamente a sus bases. Mi amigo me pidió que cogiera con él el autobús hasta San Diego, sugiriendo que podía ser la última vez que nos viéramos. Estaba en lo cierto.




Charles Bukowsky.

Living In The Material World

martes, 23 de diciembre de 2008


I've heard how some people,

have said that I've changed

That I'm not what I was

How it really is a shame

The thoughts in their heads,

Manifest on their brow

Like bad scars from ill feelings

they themselves arouse

So hateful of anyone that is happy

or 'free'

They live all their lives,

without looking to see

The light that has lighted the world

It's funny how people, just won't

accept change

As if nature itself - they'd preferre-

arranged

So hard to move on

When you're down in a hole

Where there's so little chance,

to experience soul

I'm greatful to anyone,

that is happy or 'free'

for giving me hope

while I'm looking to see

The light that has lighted the world

GRACIAS GEORGE!

"El cuento de amor de la Hiena"

lunes, 22 de diciembre de 2008

Bukowsky dice en "Mujeres":



(...)


Por la mañana me lavé los dientes, me eché agua fría en la cara y volví a la cama. Empecé a jugar con su coño. Se humedeció y yo igual. Ataqué. La introduje, pensando en todo aquel cuerpo, todo aquel cuerpo joven y fabuloso. Ella tomó todo lo que yo le daba. Estaba buena, muy buena. Pasado un rato, se fue al baño.
Me estiré pensando lo bueno que había sido todo. Iris reapareció y se volvió a meter en la cama. No hablamos. Pasó una hora. Lo repetimos.

Nos lavamos y vestimos. Me dio su dirección y número de teléfono, yo el mío. Parecía en verdad encariñada conmigo. McIntosh llamó a la puerta quince minutos más tarde. Llevamos a Iris a un cruce cercano a su trabajo. Resultó que en realidad trabajaba de camarera; lo de la danza del vientre era una ambición. La besé despidiéndome. Salió del coche. Se dio la vuelta y me dijo adiós con la mano, luego se fue. Contemplé aquel cuerpo mientras se alejaba.
- Chinaski se apunta otro tanto -dijo McIntosh, mientras tomaba el camino del aeropuerto.
- No pienses nada -dije yo.
- Yo también tuve algo de suerte.
- ¿Sí?
- Sí, me quedé con tu rubia.
- ¿Qué?
- Sí -se rió-, se vino conmigo.
- Llevame al aeropuerto, hijo de puta!

Llevaba en Los Angeles unos tres días. Tenía una cita con Debra aquella noche. Sonó el teléfono.
- Hank, soy Iris!
- Oh, Iris que sorpresa! ¿Cómo te va?
- Hank, voy a volar a Los Angeles. Voy a verte!
- Magnífico! ¿Cuando?
- Llegaré el miércoles antes del Día de Acción de Gracias.
- ¿El Día de Acción de Gracias?
- Y puedo quedarme hasta el lunes!
- De acuerdo.
- Tienes un lápiz? Te daré mi número de vuelo.

Aquella noche Debra y yo cenamos en un bonito sitio junto al mar. Las mesas estaban apiñadas juntas y la especialidad era el marisco. Pedimos una botella de vino blanco y esperamos la comida. Debra tenía mejor aspecto que otras veces, pero me dijo que se le estaba acumulando mucho trabajo. Iba a tener que contratar a otra chica. Y era dificil encontrar a alguien eficiente. La gente era tan inepta.
- Si -dije yo.
- ¿Qué sabes de Sara?
- La llamé por teléfono. Tuvimos una pequeña pelea. Traté de disculparme.
- ¿La has visto después de venir de Canadá?
- No.
- He ordenado un pavo de doce kilos para el Día de Acción de Gracias. ¿Lo trincharás?
- Claro.
- No bebas mucho esta noche. Ya sabes lo que pasa cuando bebes demasiado. Te conviertes en un pelele mojado.
- De acuerdo.
Debra se inclinó hacía mi y cogió mi mano.
- Mi dulce y querido pelele!

Solo ataqué una botella de vino después de cenar. La bebimos con lentitud, sentados en su cama viendo la gigantezca televisión. El primer programa era penoso. El segundo era mejor. Era sobre un pervertido sexual y un chico de granja, subnormal. La cabeza del pervertido era transplantada al cuerpo del granjerito por un doctor loco y el cuerpo escapaba con dos cabezas y se iba a hacer todo tipo de cosas horribles. Me puso de buen humor.
Después de la botella de vino y del chico con dos cabezas monté a Debra y tuve buena suerte. Le pegué una galopada furiosa llena de inesperadas variantes e invenciones antes de disparar finalmente en su interior.

Por la mañana Debra me pidió que me quedara y la esperara hasta que volviera del trabajo. Me prometió hacerme una exquisita cena.
- De acuerdo -dije yo.
Traté de dormir después de que se fuera, pero no pude. Me preguntaba qué hacer el Día de Acción de Gracias, cómo iba a decirle que no podía estar con ella. Me fastidiaba. Me levanté y di vueltas. Me dí un baño. De nada me sirvió. Tal vez Iris cambiase de idea, tal vez su avión se estrellase. Podía llamar a Debra el Dia de Acción de Gracias por la mañana diciéndole que iría.
Di vueltas por la casa sintiéndome cada vez peor. Quizás era por quedarme allí en vez de irme a mi casa. Era como prolongar la agonía. ¿Qué clase de mierda era yo? Podía realmente hacer unas cosas desagradables y canallescas. ¿Cuál era mi motivo? ¿Estaba tratando de sentirme culpable por algo? ¿Podía intentar decirme a mí mismo que era meramente una cuestión de investigación, un simple estudio de lo femenino? Simplemente no estaba dejando que las cosas ocurrieran sin pensar en ellas. No consideraba nada más que mi propio placer egoísta y barato. Era como un pánfilo e irresponsable escolar. Era peor que una puta; una puta que se quedaba con tu dinero y nada más. Yo jugaba con vidas y almas como si fueran mis juguetes. ¿Cómo podía llamarme a mí mismo un hombre? ¿Cómo podía escribir poemas? ¿En qué consistía yo? Era un Sade de quinta fila, sin su intelecto. Un asesino no era más consecuente y honesto uqe yo. O un violador. Yo no quería que mi espíritu sirviera de juguete a alguien para hacer tonterías y cagarse encima. Eso lo sabía bien bajo cualquier circunstancia. La verdad es que yo no era bueno. Me daba cuenta mientras me pateaba de un lado a otro la alfombra. No era bueno. Lo peor es que me hacia pasar precisamente por lo que no era: un buen hombre. Era capaz de entrar en las vidas de la gente porque ellos confiaban en mí. Así hacía mi sucio trabajo. Estaba escribiendo El cuento de amor de la hiena.

Me planté en el medio de la sala, sorprendido por mis propios pensamientos. Me encontré sentado en el borde de la cama, llorando. Podía sentir las lágrimas con mis dedos. Mi cerebro era un torbellino, aunque me sentía cuerdo. No podía entender lo que me ocurría.
Cogí el teléfono y llamé a Sara a su restaurante.
- ¿Estás ocupada? -le pregunté.
- No, acabo de abrir. ¿Estás bien? Tienes una voz rara.
- Estoy en un pozo.
- ¿Qué quieres decir?
- Bueno, le dije a Debra que pasaría el Día de Acción de Gracias con ella. Ella cuenta conmigo, pero ahora ha ocurrido algo.
- ¿Qué?
- Bueno, no te lo he llegado a contar. Tú y yo no hemos tenido sexo todavía, ya sabes. El sexo hace las cosas diferentes.
- ¿Qué ocurrió?
- Conocí a una danzarina del vientre en Canadá.
- ¿Sí? ¿Estás enamorado?
- No, no estoy enamorado.
- Espera, viene un cliente, ¿te importa no colgar?
- De acuerdo...

Me senté con el teléfono pegado a la oreja. Estaba todavía desnudo. Miré mi pene: Tú, sucio hijo de puta! ¿Sabes todos los dolores de corazón que creas con tu estúpida hambre?
Seguí sentado cinco minutos con el teléfono en la oreja. Iba a ser una llamada cara. Por lo menos se la cargarían a Debra.
- Ya estoy -dijo Sara-, sigue contando.
- Bueno, cuando estuve en Vancouver le dije a la bailarina del vientre que viniera a verme a Los Angeles.
- ¿Y?
- Bueno, ya te he dicho que prometí a Debra pasar el Día de Acción de Gracias con ella...
- Tambien me lo prometiste a mí.
- ¿Sí?- Bueno, estabas borracho. Dijiste que como cualquier otro americano, no querías pasar ese día solo. Me besaste y me preguntaste si podíamos pasar la fiesta juntos.
- Lo siento, no recordaba...
- No importa. Espera... viene otro cliente...

Dejé el teléfono y me fui a servir una copa. Cuando regresé al dormitorio vi mi fláccido vientre en el espejo. Era feo, obsceno. ¿Por qué me toleraban las mujeres?
Cogí el teléfono con una mano y bebí con la otra. Sara volvió.
- Está bien, sigue.
- Bueno, la cosa es que la bailarina del vientre llamó la otra noche. Bueno, en verdad no es una bailarina del vientre, es una camarera. Dijo que iba a venir a Los Angeles a pasar el Día de Acción de Gracias conmigo. Se la oía tan feliz.
- Tuviste que haberle dicho que tenías un compromiso.
- No lo hice.
- No tuviste los cojones.
- Iris tiene un cuerpo fabuloso.
- Hay otras cosas en la vida además de cuerpos fabulosos...
- De cualquier manera, ahora tengo que decirle a Debra que no pasaré la fiesta con ella y no sé cómo.
- ¿Dónde estás?
- Estoy en la cama de Debra.
- ¿Dónde está Debra?
- Está en el trabajo.
-No pude reprimir un sollozo.
- No eres más que un viejo niño llorón e irresponsable.
- Ya lo sé, pero tengo que decírselo. Voy a volverme loco.
- Te metiste en esto tú solo. Tienes que arreglarlo tú solo.
- Pensé que podrías ayudarme, pensé que a lo mejor podrías decirme qué hacer.
- ¿Quieres que te haga el quite? ¿Quieres que telefonee por ti?
- No, no hace falta. Soy un hombre. Llamaré yo mismo. Le voy a telefonear ahora. Le voy a decir la verdad. Voy a acabar con esta mierda!
- Eso está bien. Cuéntame luego cómo acaba la cosa.
- Es por culpa de mi niñez, sabes. Nunca supe lo que era el amor...
- Llámame más tarde. Sara colgó.

Me serví otro vino. No podía entender qué había ocurrido en mi vida. Había perdido mi sofisticación, había perdido mi mundanidad, había perdido mi dura concha protectora. Había perdido mi sentido del humor respecto a los problemas ajenos. Quería que volviesen todas estas cosas. Quería que las cosas me resultaran fáciles. Pero de algún modo sabía que nunca volverían, por lo menos no de la forma adecuada. Estaba destinado a seguir sintiéndome culpable y desprotegido.
Traté de decirme a mí mismo que sentirse culpable era una especie de enfermedad. Que eran los hombres sin culpa los que hacían progresos en la vida. Hombres que eran capaces de mentir, de engañar, hombres que conocían todos los trucos. Cortés. El no iba jodiendo la marrana por ahí, ni tampoco Vince Lombardi. Pero por mucho que lo pensara, seguía sintiéndome mal. Decidí acabar con ello. Estaba listo. El trance de la confesión. Era de nuevo un católico. Hazlo y luego espera el perdón. Acabé el vino y telefoneé a la oficina de Debra.
Contestó Tessie.
- Hola nena! Soy Hank! ¿Qué tal?
- Todo muy bien.
- Oye... ¿No estás enfadada conmigo, verdad?
- No Hank! Fue un poco brusco, jajaja, pero divertido. Es nuestro secreto, de todas formas...
- Gracias. Sabes, yo realmente no...
- Ya sé.
- Bueno, escucha, quiero hablar con Debra. ¿Está ahí?
- No, está en el juzgado, transcribiendo.
- ¿Cuándo volverá?
- Normalmente no vuelve a la oficina cuando va al juzgado. En caso de que lo haga, ¿quieres dejar algún mensaje?
- No, Tessie, gracias.

Aquello lo jodió todo. Ni siquiera podía arreglar nada hablando. Estreñimiento confesional. Falta de comunicación. Tenía un enemigo en las alturas.
Bebí otro vino. Me había preparado para aclarar las cosas y salir del embrollo. Ahora tenía que tragármelo entero. Me sentía cada vez peor. La depresión, el suicidio a menudo eran motivados por una falta de dieta adecuada. Pero yo había estado comiendo bien. Recordé los viejos tiempos, viviendo de una barra de caramelo al día, enviando relatos escritos a mano al Atlantic Monthly y a Harper's. En todo lo que pensaba era en comer. Si el cuerpo no se alimentaba, la mente también agonizaba. Pero ahora, en cambio, había estado comiendo condenadamente bien, y bebiendo buen vino. Eso quería decir que lo que ahora pensaba era probablemente lo cierto. Todo el mundo se imaginaba a sí mismo especial, privilegiado, excepcional. Hasta un viejo y feo jorobado regando un geranio en su porche. Yo me había imaginado a mí mismo especial porque había salido de las fábricas a los cincuenta años y me había hecho poeta. Mierda caliente. Así que me cagaba en todo el mundo igual que todos los patrones y capataces se habían cagado en mí cuando estaba indefenso. Al final venía a ser lo mismo. Era un podrido y jodido borracho consentido con una fama muy menor.
Mi análisis no curó las quemaduras.
Sonó el teléfono. Era Sara.
- Dijiste que telefonearías. ¿Qué ha ocurrido?
- No estaba.
- ¿No estaba?
- Está en el juzgado.
- ¿Qué vas a hacer?
- Esperar y decírselo.
- Muy bien.
- No debería mezclarte en toda esta mierda.
- No importa.
- Quiero volverte a ver.
- ¿Cuándo? ¿Después de la bailarina del vientre?
- Bueno, sí.
- ¿Debo darte las gracias?
- Te telefonearé...
- De acuerdo. Te tendré los pañales preparados.
Me sumergí en el vino y esperé. Las 3, las 4, las 5. Finalmente me acordé de vestirme. Estaba sentado con una copa en la mano cuando llegó el coche de Debra. Aguardé. Ella abrió la puerta. Llevaba una bolsa con alimentos. Tenía muy buen aspecto.

- Hola! -dijo. ¿Cómo está mi ex pelele?
Fui hasta ella y la abracé . Empecé a temblar y a llorar.
- ¿Hank! qué pasa?
Debra dejó caer la bolsa en el suelo. Nuestra cena. La abracé con más fuerza. Sollozaba. Las lágrimas caían como vino. No podía parar. Parte de mí estaba allí, la otra parte quería salir corriendo.
- ¿Hank, qué es esto?
- No puedo estar contigo el Día de Acción de Gracias.
- ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Que problema hay?
- El problema es que yo soy UNA GIGANTEZCA MASA DE MIERDA!
Mi culpa se clavó más en mí y tuve un espasmo. Algo me dolía horriblemente.
- Una bailarina del vientre viene desde Canadá a pasar el Día de Acción de Gracias conmigo.
- ¿Una bailarina del vientre?
- Sí.
- ¿Es hermosa?
- Si, lo es. Lo siento, lo siento...
Debra me apartó de un empujón.
- Deja que guarde la compra.
Cogió la bolsa y entró en la cocina. Oí la puerta de la nevera abrirse y cerrarse.
- Debra -dije-, me voy.

No se oyó nada en la cocina. Abrí la puerta y salí. El Volks arrancó. Encendí la radio, puse las luces y conduje rumbo a Los Angeles.

Beatles 1968









Sin rótulos y a la libre expresión del sentimiento!!!

viernes, 19 de diciembre de 2008

Cuando no hay rótulos uno puede
decir o dejar de decir
lo que quiere
cuando,
cómo,
donde
y ante quien
se le
de la gana.

Sin condicionar
sus formas
ni sus juicios
por el miedo
a romper el vínculo.

Sin sentirse culpable
después de haber
dicho
o hecho
tal o cual
cosa.

Cuando no hay rótulos
ni una postura catalogada
uno puede limitarse a vivir,
y eso no es
tan limitado
cuando uno sabe:
cómo,
cuando,
donde,
y
ante quien.

Henry Chinaski se descubre, y a Katherine

" (...) Salí de la cafetería y observé el panel de llegadas. El avión llegaba a su hora. Katherine estaba en el cielo viniendo hacia mí. Me senté y aguardé. Enfrente mío había una mujer de muy buena catadura leyendo un peródico. Su vestido se le quedaba bastante subido alrededor de los muslos, enseñando toda aquella ijada, auqella pierna espléndida envuelta en nylon. ¿Por qué insistía en hacer eso? Yo estaba con un periódico, y espiaba por encima, subiendo por su vestido. Tenía unos muslos de fábula.
¿Quién estaría beneficiándose de aquellos muslos? Me sentía como un idiota fisgando de aquel modo, pero no podía remediarlo. Era un monumento. Una vez había sido una niñita, algún día estaría muerta, pero ahora me estaba enseñando la cima de sus piernas. La maldita calientapollas, le daría un centenar de embestidas. Le daría veinticinco centímetros de púrpura palpitante! Cruzó sus piernas y el vestido se retrayó más aún. Levantó la vista de su períodico. Sus ojos se clavaron en los mios que miraban asomados por encima de mi períodico. Su expresión era de indiferencia. Abrió su bolso y saco una barra de chicle, quitó la envoltura y se lo metió en la boca. Chicle verde. Empezó a mascar el chicle verde y yo contemplé su boca. No se bajaba la falda. Sabía sin embargo que yo estaba mirando. No había nada que yo pudiera hacer. Abrí mi cartera y saqué dos billetes de cincuenta dólares. Ella levantó la vista, miró los billetes y volvió a lo suyo. Entonces un gordo cayó como un bombazo a sentarse junto a mí. Tenía una cara muy roja y una nariz masiva. Llevaba un traje marrón claro que olía a charcutería. Se tiró un pedo. La dama se bajo el vestido y yo guardé los billetes en mi cartera. Se reblandeció mi polla, me levanté y fuí a la fuentecilla de agua.
Afuera en la pista el avión de Katherine estaba tomando tierra. Me puse a esperar en la puerta. Katherine, te adoro.
Apareció Katherine, perfecta, con su pelo marrón rojizo, su ligero cuerpo, con un traje azul que volaba mientras ella andaba, zapatos blancos, finos y tiernos tobillos, juventud. Llevaba un sombrero blanco de ala ancha caída hacia abajo hasta el punto justo. Sus ojos miraban al mundo desde debajo del ala, amplios, marrones y risueños. Tenía clase. Nunca andaría enseándo el culo en los asientos del área de espera de un aeropuerto.
Y allí estaba yo, con casi cien kilos de peso, perpetuamente confuso y perdido, con piernas cortas, tronco de simio, todo pecho, sin cuello, cabeza demasiado grande, ojos embotados, pelo despeinado, metro noventa de carne petrificada esperándola.
Katherine vino hacia mí. Toda aquella limpia cabellera marrón rojiza. Las mujeres de Texas eran tan relajadas, tan naturales. La besé y pregunté por su equipaje. Sugerí hacer una parada en el bar. Las camareras llevaban unos vestidos cortos de color rojo que enseñaban sus bragas blancas de encaje. Los escotes eran muy bajos para mostrar las tetas. Se ganaban de verdad el sueldo, se ganaban las propinas, hasta el último céntimo. Vivían en los suburbios y odiaban a los hombres. Vivían con sus madres y hermanos y estaban enamoradas de sus psiquiatras.
Acabamos nuestras bebidas y salimos a por el equipaje de Katherine. Unos cuantos hombres trataron de llamar su atención, pero ella caminaba pegada a mí, cogida de mi brazo. Pocas mujeres hermosas deseaban mostrar en público que pertenecían a algún hombre. Había conocido a bastantes mujeres para poder asegurarlo. Yo las aceptaba por lo que eran, y el amor venía difícilmente y muy raras veces. Cuando ocurría era normalmente por razones equivocadas. Uno simplemente se cansaba de estar manteniendo apartado el amor y lo dejaba venir porque a algún lado tenía que ir. Entonces, normalmente, venían muchos problemas."

Hold on World

Creo que me estoy alejando integramente del mundo y acercandome al universo, o algo por el estilo y menos utópico que me hace sentir como des-integrado del-suelo.
Me siento volatil mentalmente y con energias acumuladas que todavia no se animan a estallar. No estoy mal! Creo que aprendí que un único ser humano puede contagiar un contexto entero con su energía... y aprendí que mantenerla lo más positiva posible puede hacer mucho bien al correr de los dias y a todo lo que nos rodea. Es una especie de balance energico que muchas veces es dificil mantener porque uno por su cuenta no puede obrar sobre el resto sino (y solamente) sobre si mismo... la idea es que todos aprendamos a estar positivamente energicos y entendamos que no todo lo que nos irrita es tan importante al lado de otras cosas.
Me siento como mareado tambien de influencias sonoras y literarias.
Estoy en medio de un proceso de grabación... tributo a Donovan.
Me la paso escuchando la música-de-siempre y retomé a Bukowsky.
Volví a enamorarme de Let It Be (álbum y pelicula)
Lo mismo pasó con Revolver.
Deseé como de chico encontrar el Dvd de Lennon Live in Washington... ese de la chaqueta militar y los anteojos azules... el de Imagine comiendo chicle y los gritos en Well Well Well.
Estuve expectante.
Estuve impaciente.
Estuve nervioso y también en paz.
Aprendí a sonreír en medio del Caos!
Se me apagó la PC y me importó un huevo.
Perdí tomas que creía buenas en mis proyectos de grabación y decidí que mejor, así las grababa mejor.
Y no es que intente dar un mensaje digno de gurú-premio-nobel,
sino remarcar que a veces lo que nos parece trágico o negativo es simplemente un hecho intrascendente.

Y los dejo ahora con algo de Bukowsky sobre las mujeres y eso de separarse un poco del mundo...

" (...) No hice gran cosa el resto de la semana. Fui al hipódromo dos o tres veces y perdí siempre. Escribí un cuento verde para una revista porno, también 10 o 12 poemas, me masturbé y llamé a Sara y a Debra todas las noches. Una noche llamé a Cassie y se puso un hombre. Adiós, Cassie.
Pensé en las rupturas, lo difíciles que eran, pero normalmente sólo cuando rompías con una mujer podías encontrar otra. Tenía que probar mujeres para llegar a conocerlas bien, entrar en ellas. Poía inventarme personajes masculinos porque yo era uno, pero las mujeres ara mí eran imposibles de ficcionalizar sin antes conocerlas. Así que las exploraba lo mejor que podía y encontraba dentro de ellas seres humanos. Entonces me olvidaba de la literatura, el hecho de escribir se quedaba en segundo término y a mí me poseía el episodio en sí. Cuando se acababa, la literatura era el residuo que quedaba de ello. Un hombre no necesitaba tener una mujer para sentirse real, pero no estaba mal conocer unas cuantas. Así, cuando el asunto se ponía mal, podía sentir lo que de verdad significaba sentirse solo y enloquecido, y así podía saber qué es lo que debería aportar cuando llegase el propio final.
Yo era sentimental respecto a muchas cosas: unos zapatos de mujer bajo la cama; unas horquillas olvidadas; la manera como decían "voy a hacer pipí"...; cintas de pelo, pasear por el bulevar con ellas a la una y media de la tarde, sólo dos personas caminando juntas; las largas noches bebiendo y fumando, hablando; las discusiones; los pensamientos de suicidio; comer juntos y sentirse bien; las bromas, la risa saliendo de ninguna parte; sentir milagros en el aire; estar juntos en un coche aparcado; comparar pasados amores a las tres de la madrugada; que te dijeran que roncabas, oirlas roncar; madres, hijas, hijos, gatos, perros; algunas veces la muerte y otras el divorcio, pero siempre yendo adelante, siguiendo a través, leyendo a solas un periódico y comiendo un triste sandwich sintiéndo náuseas porque ella ahora estuviese casada con un dentista tartamudo; hipódromos; parques, picnics; incluso cárceles; sus estúpidos amigos, tus estúpidos amigos; tu bebida, sus bailes; tus flirteos, sus flirteos; sus píldoras, tus polvos con otras personas y ella haciendo lo mismo; dormir juntos...
No había juicios que hacer, aunque por necesidad uno tuviera que seleccionar. Más allá del bien y del mal era una cosa buena en teoría, pero para ir viviendo uno tenía que elegir: algunas eran más agradables que otras, otras simplemente estaban más interesadas en ti, y en ocasiones el exterior hermoso y el interior frío eran necesarios para polvos sangrientos y sin clemencia, como en una sangrienta y mierdosa película. Las simpáticas jodían mejor, la verdad, y después de pasar un tiempo con ellas parecían más hermosas, porque lo eran. Pensé en Sara, tenía algo extra. Si simplemente no estuviese Drayer Baba sosteniendo ese maldito signo de DETENTE."

9 de Octubre 1940 - 8 de Diciembre 1980

lunes, 8 de diciembre de 2008



Lennon, por siempre en nuestros corazones
y a traves del universo
emocionando, guiando y despertando a cada generación.


Gracias por tanto John!

Yes Is The Answer

martes, 2 de diciembre de 2008



and you know that, for sure.


:)

martes, 25 de noviembre de 2008

Life is what happens to you while you're busy making other plans...

Golden Slumbers Fill Your Eyes



Once there was a way to get back homeward,
once there was a way to get back home.


Salio el de La Perla Irregular!!!

lunes, 10 de noviembre de 2008


La espera valió la pena!
Que enorme.

Quiero mi original
rait nau

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Es como que uno siempre anhela todo lo que lo envenena de incertidumbre.

Somebody who cares...

martes, 4 de noviembre de 2008

When your body is coming apart at the seams
and the whole thing's feeling low.
You're convincing yourself that there's nobody there, I know.
I know how you feel.

Like somebody has taken the wheels of your car
when you had somewhere to go.
Well, it's annoying not going to get very far, I know.
But somebody cares.

There's always someone, somewhere.
You should know by now,
always somebody who cares.
It's happening day in, day out,
well, you know by now...
Always somebody who cares.

If you don't know it,
how will it find you?!
How will we know your whereabouts?

But I know how you feel...
I know how you feel.

Like somebody has taken the wheels of your car
when you had somewhere to go.
Well, it's frustating not going to get very far, I know.
But somebody cares.

If you don't know it,
how will it find you?!
How will we know your whereabouts?
But I know how you feel...


gracias por un nuevo escudo!

A Hard Day's Night!!!

lunes, 3 de noviembre de 2008



A Hard Day's Night, abre con un estruendoso acorde surgiendo de la Rickenbacker 360/12 de George y a partir de ese momento, es más fresco que el cachetazo del pingüino de "Halls".
Siendo los primeros siete temas parte de la banda sonora de la película (Lado A) y con un lado B interesante que va desde el golpe repentino del comienzo de "Any Time At All", hacia la hermosa balada I'll Be Back, pasando por las rockeras "When I Get Home" y "You Can't Do That", es uno de los discos que más me gusta escuchar cuando necesito una subida.


En el interior del álbum se encuentra la siguiente nota:

"Alun Owen began work on the original screenplay late last autumn. Producer Walter Shenson and director Richar Lester watched their newest screen stars at work over Christmas and the New Year on the stage of the Finsbury Park 'Astoria' in London. John and Paul began to compile a collection of new compositions for the soundtrack while The Beatles were appearing at the Paris 'Olympia' last January. One morning early in March a specially chartered train moved out of Paddington station and the first day's shooting of The Beatles' first feature film got under way.

Reel upon reel of precious film had filled the camera crew's metal cans before a title had been selected for the United Artists picture. Then Ringo casually came up with the name at the end of a particularly strenuous session on the film set. 'It's been a hard day's night that was!' he declared, squatting for a moment on the arm of his canvas chair behind the line of cameras and technicians. The Film, which also stars Wilfred Brambell in the role of Paul's (mythical) Irish grandfather, was promptly named 'A Hard Day's Night'.

The story depicts something like 48 consecutive hours of activity in the bustling lives of four beat group boys. Named John, Paul, George and Ringo. A Hard Day's Night is heard at the very beginning of the film as the boys sing and play over the opening titles. The number features John's double-tracked voice, producing a duet effect. Its brisk, compelling theme crops up in orchestral form elsewhere during the film as part of recording manager George Martin's instrumental soundtrack score.

John's I Should Have Known Better makes an early appearance in the film during a railway sequence when the four boys are seen playing cards in the guard's van of the train.

John and Paul share the vocal action on If I Fell, the firt of four songs featured in extensive theathre/studio sequences which show the group rehearsing and finally performing in a television spectacular. I'm Happy Just To Dance With You gives George a chance to handle the lead vocal, And I Love Her, hand the solo spotlight to Paul who is joined by John for Tell Me Why.

The last of the soundtrack's magnificent seven, Can't Buy Me Love, has already been a worlwide disc hit for The Beatles. In 'A Hard Day's Night' it forms the musical backdrop to several different scees - when the boys are seen chasing across a field after a quick-fire getaway from the television studio and when the incredible race between beatles, fans and police takes place with the boys tearing along streets and down alleyways in double-quick time!

Creating and perfecting, completely new compositions for the soundtrack of 'A Hard Day's Night' presented John and Paul with one of the greatest challenges of their pop-penning career. In the past their song-writing had been done at a more leisurely pace. Now they had a shooting schedule deadline to meet and the entire collection of fresh numbers had to be compiled during a season of concerts in Paris and a now legendary visit to America. To assist their work the two boys had a grand-piano moved into their hotel suite at the George V in Paris.

By the beginning of March the task was complete and The Beatles had a total of almost a dozen new songs ready for final rehearsal. At every stage of its conception and production care was taken to see that 'A Hard Day's Night' would not turn into a continuous parade of Beatle performances. After all The Beatles themselves had agreed that the film should portray as many different facets of the four boys' individual personalities as possible. Indeed the comedy content was, and is, of paramount importance, and John, Paul, George and Ringo are afforded maximum opportunity to display their on-the-spot sence of humour.

It became apparent that no more than six new songs should be introduced via the soundtrack of the film. To increase this number would have left insufficient screen-time for the action of the plot. On the other hand it seemed most unfair to hold back the remainder boys' new songs when each one was of such excellent quality. Eventually the decision was made to record all the material which John and Paul had written and include the extra titles on the second side of this album.

Although the voice of George Harrison is much in evidence throughout this album the solo vocal activity on the second side is shared between the songs' composers, John and Paul. Paul handles the lyrics of Things We Said Today and he's heard in duet with John on I'll Cry Instead. For the main part John's is the dominant voice featured on Any Time At All, When I Get Home, You Can't Do That and I'll Be Back although George and Paul back up his efforts strongly on all titles.

When you listen to the second side of this record you will agree that it would have been a pity to cast aside such a fabulous set of songs solely because that couldn't be fitted into the structure of 'A Hard Day's Night'. Now, with this album in your library, you have a collection of Beatle recordings which is comprehensive and up to date. At the same time it is interesting to remember that the LP housed within this sleeve is the first-ever album release to be made up entirely of self-composed and self-performed Beatle compositions.

Produced for records by GEORGE MARTIN
Cover Notes by TONY BARROW."

domingo, 2 de noviembre de 2008

últimamente
hay algo
realmente extraño
en mis formas
de creer
y
por
consiguiente
de no-creer

y
todavía
no sé
que
es
ni
como
cambiarlo
(si es
que
debiera
cambiarlo)


en
fin...
pareciera
como que
el Dios Interior
se
haya
quedado
dormido.

DESPERTATE HIJO DE RE MIL PUTA.

el mundo de mierda... la gente de mierda



I'm sick and tired of hearing things
From uptight, short-sighted, narrow-minded hypocrites
All I want is the truth
Just gimme some truth

I've had enough of reading things
By neurotic, psychotic, pig-headed politicians
All I want is the truth
Just gimme some truth

No short-haired, yellow-bellied, son of Tricky Dicky
Is gonna mother hubbard soft soap me
With just a pocketful of hope
Money for dope
Money for rope

I'm sick to death of seeing things
From tight-lipped, condescending, mama's little chauvinists
All I want is the truth
Just gimme some truth now

I've had enough of watching scenes
Of schizophrenic, ego-centric, paranoiac, prima-donnas
All I want is the truth now
Just gimme some truth

No short-haired, yellow-bellied, son of Tricky Dicky
Is gonna mother hubbard soft soap me
With just a pocketful of hope
It's money for dope
Money for rope

Ah, I'm sick to death of hearing things
from uptight, short-sighted, narrow-minded hypocrites
All I want is the truth now
Just gimme some truth now

I've had enough of reading things
by neurotic, psychotic, pig-headed politicians
All I want is the truth now
Just gimme some truth now

All I want is the truth now
Just gimme some truth now
All I want is the truth
Just gimme some truth
All I want is the truth
Just gimme some truth




Esta vida de mentira me tiene las pelotas por el suelo.

Que bien se siente...

miércoles, 29 de octubre de 2008

Quiero encontrar palabras nuevas para alcanzar
a decir todo eso que aún no sé como cantar.
Que bien se siente estar con vos.
(Verte en contraste con el cielo que cambió)

Suelo encontrarte en cada canción.
Sos cada acorde que me conmovió.
Que bien se siente estar con vos.
(Contagias calma a tu alrededor)


Quiero entender como es que hacés,
para quedarte todo el día en mí.

Del caos mental a la paz interior hay un paso nada más.

Gracias por el escudo de abrazos,
y por los acordes que creas casi sin saberlo
cada vez que me hago canción.

deep peace.
deep peace.

Todas Las Personas

lunes, 27 de octubre de 2008

No sé si el planeta está en paro otra vez...
tal vez mi desgano empezo por los pies ésta vez.

Mi cuerpo está buscando a un Dios.
La mente siempre entorpeció la busqueda de algún lugar...
para ésta vida tranquila!
(ésta vida era tranquila...)

No sé si es el mundo que gira al revés...
tal vez mi cabeza esta enferma esta vez.

El sentimiento en stand-by,
contaminado de tanto pensar.
Ser obsesivo siempre salió mal,
en ésta vida tranquila!
(ésta vida que era mía)

Ésta vida era tranquila!
y ésta vida era mía.

guardame un abrazo



Sé que lo que más querés es verme una vez más.
Aunque eso te cueste la voz.
Que no puedo frenar,
no sé como parar esta urgencia de gritarte hoy.

Pero no sé si me entendés.
A veces ni entiendo yo.
No siempre grito el dolor...
(pero hoy no puedo callarlo)

Sé, que a veces no querés.
No sé ni quien soy yo. Ni pretendo saberlo ésta vez.
Que a veces no podes leer el libro al revés,
o el idioma en que te canto hoy.

Pero no sé si me entendés.
A veces ni entiendo yo.
No siempre grito el dolor...
(pero hoy no puedo callarlo)

Sé, si me empiezo a alejar,
siempre compongo en "la"
El acorde que nos dice adiós.





Casi nadie en este entorno y contexto escucha los gritos pacíficos.
Es ley.

Y te retorcés, y haces ruidos raros hasta que te miran.
Y escribís lo que podes como podes y solo cuando la bronca no te impide el habla.
Y gritas casi en silencio en busca de alguna frecuencia llamativa,
algo que alguien más entienda y descubra y decida si es relevante o no para su historia de vida.

Gritas sin fuerzas ni oxígeno para que alguien vea la mierda que te surge adentro.
Y no siempre te tienden el brazo,
y no siempre lo querés del todo,
porque esa locura interna y el desapego social
es el motor que te lleva a seguir creando.

El arte, en sus picos y topes surge de la intensidad.
No hay arte admirable que sea insulso,
que no provoque nada.
Y tampoco pasa por un nivel de complejidad.
Más bien supongo que pasa por el canal de comunicación
y las formas que últimamente están bastante erradas.
Y uno levanta la voz y contamina el ambiente acústico
con estruendosas vibraciones de garganta porque siente que así tiene más razón.
O hiere, insulta, putea a cuanto ser viviente se le cruce por la nariz
y a veces hasta se la agarra con los electrodomésticos
porque la impotencia lo lleva a la incoherencia.

Intento hablar de arte.
No de banditas de mierda y figuras sensuales en el liderazgo con el culo depilado
porque a los productores y managers y los capos del mercado no les gustan los vellos anales.
No hablo de "marketing" ni de "charts" ni de cuestiones masivas y enfermas que impulsan al pueblo a comprar cualquier mierda que sale a las calles.

Hablo de los pinceles y los hilos de luz alumbrando parte del lienzo.
Hablo de lapiceras que se gastan de escribir tantas palabras
y de maquinas de escribir con teclas que ya casi no funcionan
por el énfasis del tipeador ante una idea brillante.
Hablo del lapiz de dos centimetros porque siempre usas el mismo verde y el mismo azul y el mismo rojo y te quedaron los faber castell del color que menos te gustan todos enteros, sin uso.
Hablo del pendejo que se rompe el lomo entrenando y en la cancha tira un caño, esquiva al central en una baldosa y hace un pase atrás para que el goleador tenga que empujarla y nada más...
Hablo del grupo de amigos y el caminar y el sentir que hay alguien para tirar de la soga y correr el mundo si lo sentis descarrilado.

Hablo de la persona que te respeta en la vía pública y te parece un extraterreste porque ya está todo contaminado de mierda, desconfianza y odio general que viene y que va porque nos cagan seguido y corrido y sin carpa y cuanto más desconfias menos hablas y menos gente conoces y mas seguro te sentís y menos posibilidad de que te arruinen tenes.
Hablo de los besos y abrazos sinceros y los tiempos en que no importa cuantas horas pasaron o que haces después, si te vas corriendo, en taxi o colectivo, porque eso que es amor es como una especie de escudo enérgico que te saca el miedo a la existencia.

Hablo de The Beatles, ahi parados todos flacos y flequilludos con los trajes, los pantalones bombilla y las botas negras en Ed Sullivan Show, cantando "I Want To Hold Your Hand" mientras los yankees se volvían locos, y las chicas gritaban y ellos se reían... tenían la mueca del triunfo delatando el "lo logramos" en sus cabezas jóvenes.
Hablo de la gota que se te cae del ojo cuando Lennon empieza a silbar en "Jealous Guy".
Hablo del quiebre de voz que se escucha en "How" cuando John canta: "How can I give love when love is something I've never had"
Hablo de la piel de gallina que te genera Harrison en "Isn't it a Pity" cuando cita a "Hey Jude" sobre el final. Y vos pensás... "¿no es una pena que ya no estén juntos?"
Hablo de Ringo. De Ringo llenando todos los espacios en "A Day in the Life" y quebrando el esquema estructural en "Rain". Hablo de Ringo contando chistes y pudriéndose de los que venden el arte y mandando al carajo a los fans y diciendo que no firma más autógrafos porque los ponen a la venta en eBay. Y que se curtan. Ningun artista debe una puta exhalación a ningún fan. Eso también es ley. Y no por sentirnos identificados con algun artista en particular tenemos que creer que nos pertenece. Lo cierto es que nos pertenece solamente nuestro sentimiento hacia él pero no su vida en particular.
Hablo de Paul, juntando a algunos Led Zeppelin, a algunos The Who, y a los Wings en "Rockestra". O cantando "you right me when I'm wrong" en "Maybe I'm Amazed" con toda la granja en la espalda mientras Linda hace el té o pasea en caballo y saca fotos.

Hablo del que deja cada sufrimiento, cada enojo, cada sonrisa, cada gota de transpiración en las palabras que supo vomitar lo mejor que pudo... Con sutileza, agachado, desde la montaña o con la pudrición más "Kurt Cobain" que le salió. La desprolijidad también es parte del arte.
Las manos sucias, llenas de pintura... o de grasa en el caso de un técnico o un diseñador de objetos artísticos en hierro. El piso salpicado por el aguarrás o la huella digital sobre el acrílico porque sonó el teléfono y te interrumpió el clima.

Eso es mucho más arte que cualquier sonido arreglado magistralmente por un equipo de producción efectivo e inteligente, y sobre todo, indiscutiblemente genial a la hora de captar el interés del mercado y la demanda.

No hablo de posters, ni de bailando por un sueño, ni de los putos y los ignorantes o los sexópatas.
Hablo de una guitarra o una mandolina contando secretos del alma.
Diciendo en canciones que carajo es lo que sienten.
Que carajo es lo que quisieran cambiar.
Que lindo que pasaron el día o como el maestro Lennon decía:
"pienso que cague bien esta mañana y lo escribo"

De eso se trata.
De ser sincero.
De no vender algo que no es.
De no dejarse meter el palo en el orto tentado por el billete.
Pero últimamente siento que nadie escucha.
Así que a veces no queda otra que escribirlo, dejarlo y olvidarlo.

Que el arte no te abandone, hermano.
Es una de las pocas cosas que nadie puede reprimirnos de sentir.